Sin Vergüenza Del Evangelio

En las antiguas calles de Roma y todo su vasto imperio, el gran apóstol Pablo se mantuvo firme, con coraje, lleno de fe en Cristo y amor por Su obra, sin ningún tipo de complejos. Por la gloriosa verdad del Evangelio, Pablo proclamó desvergonzado y anunció el santo nombre de Cristo a todo hombre, a …

Angel Xavier Pena Garcia
Angel Xavier Pena Garcia

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En las antiguas calles de Roma y todo su vasto imperio, el gran apóstol Pablo se mantuvo firme, con coraje, lleno de fe en Cristo y amor por Su obra, sin ningún tipo de complejos. Por la gloriosa verdad del Evangelio, Pablo proclamó desvergonzado y anunció el santo nombre de Cristo a todo hombre, a reyes como Agripa, a religiosos judíos, quienes en una época fueron sus amigos, a filósofos griegos en la misma Atenas, a soldados Romanos que le custodiaban en sus prisiones y a plebeyos en todo el hemisferio.

Él anunciaba sin vergüenza el Evangelio, porque conocía la clave brillante del glorioso Evangelio de salvación para los judíos y para los griegos, para ti y para mi. La cual no consistía en nuestras obras, tampoco en nuestras fuerzas, sino en el poder de Dios. A través del poder del Evangelio, nuestros corazones se encienden y se inflama nuestra pasión por nuestro Redentor.

Este glorioso mensaje que Pablo predicó, resuena a través del largo lapso de tiempo, en cada creyente, hombre, mujeres y niños que hemos sido alcanzados por el poder Dios. Necesitamos como Pablo y los cristianos en el primer siglo caminar por este mundo audazmente y sin vergüenza del Evangelio, porque es poder de Dios para salvación.

La epístola a los romanos es uno de los libros todo el Nuevo testamento con una riqueza teológica y práctica, que a mi modo de ver nos enseña la gloria del mensaje del Evangelio y los resultados de una vida que ha sido afectada por el Evangelio. Al mismo tiempo en que magnifica al Señor Jesucristo y la grandiosa obra que hizo con Su gran sacrificio en la cruz.

Su obra de expiación en la cruz fue suficiente para satisfacer las demandas de la justicia divina y es suficiente para perdonar, o justificar delante de Dios a un hombre pecador que cree y reconoce su incapacidad para salvarse a sí mismo de la justicia de Dios. Rom.10:9-10.

Además de eso, la epístola aborda temas fundamentales como la naturaleza del pecado y de la humanidad, también habla sobre la gracia y la santificación, mostrando cómo el Evangelio transforma la vida de aquellos que creen en Jesucristo.

En esta epístola, el apóstol Pablo expone la universalidad de la necesidad de salvación que tienen todos los hombres, ya que son pecadores todos, y la suficiencia de Cristo para salvar a todo aquel que cree, sin distinción de origen o condición, Rom. 10:13.

En general, es una gran obra digna de un libro inspirado por Dios, que ha impactado profundamente la historia de la Iglesia, e inspirado a cristianos en todas las épocas a buscar una vida de obediencia y fe sincera en el Señor Jesucristo. Tal es el caso de aquel ex monje católico quién leyendo esta epístola, conoció la verdad del Evangelio y expuso clavando 95 tesis que revelaban la mentira de las enseñanzas dentro de la Iglesia católica. Que por cierto hace poco fue el aniversario de aquel famoso intento de reformar la iglesia católica, aunque no se pudo lograr semejante hazaña, este tiempo fue el momento histórico en el cual Dios provocaría la impresión de la Biblia y la traducción a nuestros idiomas.

En referencia a Romanos Lutero fue quien dijo que es el más puro Evangelio. De manera que, con esta introducción en mente, en esta ocasión quiero hablarte de la audacia del mensaje del Evangelio y porqué es que Pablo no se avergonzaba de anunciarlo. 

Alguna vez se ha preguntado usted, ¿por qué es que desde el principio de la Iglesia cristiana y desde el principio de la predicación del Evangelio hombres, mujeres, niños, familias enteras han entregado sus vidas hasta morir si fuera necesario? Porque el Evangelio es el mensaje más poderoso que jamás se haya comunicado en todas las eras y es un sonrojo bochornoso que alguien alcanzado con el Evangelio, se avergüence del Evangelio.

EL EVANGELIO QUE PABLO PREDICÓ

Antes de ver los puntos principales del mensaje, quisiera que observemos y definamos el Evangelio que el apóstol Pablo predicó.

En suma, Pablo presenta el Evangelio como el único remedio que puede curar y restaurar de una vez y para siempre el estado del ser humano caído y cambiar para siempre su destino eterno.

Pablo resalta la justicia de Dios testificada por la ley y por los profetas del Antiguo Testamento. Él la denomina la justicia de Dios por medio de la fe en Jesucristo para todos los que creen en Él, porque no hay diferencia. Romanos 3:21-22.

Y en ese contexto Pablo declara que toda la humanidad, tanto judíos, como gentiles hemos pecado y nos hemos rebelado contra Dios, cambiándole y adorando a las cosas creadas antes que al Creador, por lo cual todos somos dignos de muerte. Romanos 1:32

quienes habiendo entendido el juicio de Dios, que los que practican tales cosas son dignos de muerte, no sólo las hacen, sino que también se complacen con los que las practican.

Romanos 1:32cRVR60

Pablo manifiesta que el hombre pecador se encuentra separado de la gloria de Dios. 

Ω. Esta separación, no es un estado que tendrá el hombre cuando parta de este mundo. Este es un estado en el que se encuentran todos los hombres pecadores sin Cristo. Romanos 3:23.

Ω. Los cuales, al final de su vida, cuando mueran físicamente, recibirán la retribución y la paga que merecen por sus pecados, su rebelión contra Dios y su rechazo al Evangelio de Cristo.

También el apóstol señala que no hay nada que el hombre pecador pueda hacer para salvarse a sí mismo, él declara que ni las obras de la ley pueden salvar o justificar al hombre porque es un pecador. Romanos 3:20

ya que por las obras de la ley ningún ser humano será justificado delante de él; porque por medio de la ley es el conocimiento del pecado.

Romanos 3:20 RVR60

Pablo hace de conocimiento público que únicamente Dios puede cambiar esta trágica, desdichada y terrible situación y la manera en cómo lo ha hecho es, poniendo a nuestro alcance, exclusivamente a través del sacrificio de Su amado Hijo, un medio de hacernos justos e inocentes ante Él. Romanos 3:21-26

Pero ahora, aparte de la ley, se ha manifestado la justicia de Dios, testificada por la ley y por los profetas; 22 la justicia de Dios por medio de la fe en Jesucristo, para todos los que creen en él. Porque no hay diferencia, 23 por cuanto todos pecaron, y están destituidos de la gloria de Dios, 24 siendo justificados gratuitamente por su gracia, mediante la redención que es en Cristo Jesús, 25 a quien Dios puso como propiciación por medio de la fe en su sangre, para manifestar su justicia, a causa de haber pasado por alto, en su paciencia, los pecados pasados, 26 con la mira de manifestar en este tiempo su justicia, a fin de que él sea el justo, y el que justifica al que es de la fe de Jesús.

Romanos 3:21–26 RVR60

De manera que, el Evangelio que el apóstol Pablo predicó, se centra en la muerte, la sepultura y la resurrección de Jesucristo, como el único método por medio del cual el hombre puede ser salvo.

Pablo enseña que por medio de la fe en Jesucristo, el Hijo eterno de Dios y Su obra redentora, los hombres pecadores pueden ser reconciliados con Dios, recibir el perdón de sus pecados y acceder a una nueva vida guiada por el Espíritu Santo.

Este glorioso mensaje enfatiza dos aspectos de la naturaleza de Dios, conocidos como la gracia y la misericordia de Dios las cuales excluyen cualquier mérito humano, mostrando que la salvación es un regalo infinito, disponible para todos los que creen en Jesucristo, independientemente de su origen o su condición.

Y como también es evidente en la carta, Pablo enfatiza que el Evangelio no solo implica una transformación personal, sino también una reconciliación con Dios, que trasciende cualquier barrera religiosa o cultural. Él utiliza argumentos tanto doctrinales como prácticos, para demostrar que la justicia de Dios se revela por medio de la fe, y que esta fe produce frutos visibles en la vida del creyente.

Así entonces el Evangelio es presentado como el poder divino que no solo es capaz de liberar al ser humano del pecado y sus eternas consecuencias, sino que también le introduce a una vida completamente nueva y una relación genuina con el Señor, fundamentada en la gracia y la verdad que se encuentran en Jesucristo.

Así que, y para concluir esta primera parte del mensaje, permítame hacer algunas conclusiones prácticas.

En primer lugar, y esto es para aquellos que aún no son salvos, deseo que entiendas una cosa sobre lo que hemos visto: 

La salvación y la reconciliación con Dios no dependen de nuestros propios méritos, ni de nuestras obras. No existe nada que usted pueda hacer para ganar o alcanzar salvación. 

22 Aunque te laves con lejía, y amontones jabón sobre ti, la mancha de tu pecado permanecerá aún delante de mí, dijo Jehová el Señor. 23 ¿Cómo puedes decir: No soy inmunda, nunca anduve tras los baales? Mira tu proceder en el valle, conoce lo que has hecho, dromedaria ligera que tuerce su camino, 24 asna montés acostumbrada al desierto, que en su ardor olfatea el viento. De su lujuria, ¿quién la detendrá? Todos los que la buscaren no se fatigarán, porque en el tiempo de su celo la hallarán.

Jeremías 2:22–24 RVR60

La salvación y la reconciliación con Dios, es un precioso regalo ofrecido por gracia a un empedernido y obstinado pecador como usted al cual Dios quiere salvar por medio de la fe en Jesucristo. Romanos 3:24.

Esta verdad del Evangelio, nos ayuda especialmente a aquellos que hemos sido alcanzados por él, a vivir con y en humildad, humillados delante de Su cruz, reconociendo nuestra necesidad de gracia y nos ayuda a evitar la autosuficiencia espiritual, porque entendemos que, si no hubiera sido por Su gracia y Su misericordia, hoy estaríamos perdidos, oprimidos y destruidos por el pecado.

con la mira de manifestar en este tiempo su justicia, a fin de que él sea el justo, y el que justifica al que es de la fe de Jesús. 27 ¿Dónde, pues, está la jactancia? Queda excluida. ¿Por cuál ley? ¿Por la de las obras? No, sino por la ley de la fe. 28 concluimos, pues, que el hombre es justificado por fe sin las obras de la ley.

Romanos 3:26–28 RVR60

En segundo lugar, y esto es para los que por nuestra fe hemos sido perdonados y rescatados de la condenación.

El Evangelio, no solo transforma nuestra relación con Dios, sino que también tiene el poder de cambiar nuestra vida diaria, liberándonos del dominio del pecado y guiándonos hacia una existencia marcada por la verdad y la gracia de Dios.

Usted ya no es lo que tu eras en el pasado, no creas la mentira de que no puedes dejar el pecado, si Cristo es tu Salvador, Su Evangelio te ha hecho libre del poder y del dominio del pecado y no hay ninguna condenación para los que estamos en Cristo Jesús, tu ven a Él cuando peques y dile Señor perdóname y ayúdame a vivir esta vida lejos del pecado. Y verás como Su gracia y Su misericordia te guiarán por las sendas de la transformación y la madurez cristiana.

Y finalmente, al entender que la justicia divina y el perdón de nuestros pecados, es accesible a todos por igual, sean griegos, sean judíos o gentiles todo aquel que invocare el nombre del Señor será salvo. 

Un creyente que ha experimentado este perdón tiene una responsabilidad social, tiene un compromiso ético y moral con su prójimo, e incluso, tiene el llamado divino a compartir el mensaje de esperanza que se llama Evangelio a todo hombre sin discriminación, mostrando amor y misericordia a los que nos rodean, pero también hablando con audacia, con valentía, con osadía e intrepidez y sin vergüenza el glorioso mensaje del Evangelio.

CONCLUSIÓN

Preguntas:

¿Es usted un creyente salvo, cuándo fue que usted le pidió con sus labios a Cristo que le salve?

Desde que fuiste salvo, ¿qué hay de nuevo en tu vida? Si el Evangelio te ha librado del dominio del pecado, ¿por qué como esclavo te sometes ante Él? ¿A caso vives como un incrédulo porque te avergüenzas del Evangelio allá afuera?

Si Dios con Su Evangelio quiere salvar a todo hombre, ¿Por qué es que te rehúsas cobardemente a hablar de Cristo a los hombres? ¿te avergüenzas de quien te salvó y no se avergonzó de ti?

Angel

Angel

El pastor nació en la ciudad de Barquisimeto Venezuela el la cual fue alcanzado con el mensaje glorioso del Evangelio el 29 de marzo del 2009, fue ese día en el que el Espíritu Santo obró en su vida, convenciendole de su pecado y su necesidad de Cristo, entendiendo su condición, clamó a Cristo pidiéndole que le salve. Fue llamado al ministerio pastoral siendo muy jóven y desde entonces inició su preparación para la obra en el ministerio en su Iglesia local. El pastor es Licenciado en Administración de Desastres, Licenciado en Artes Pastorales y es estudiante de la Maestría en Ministerio Bíblico. Su pasión es la predicación expositiva de la Palabra de Dios y el servicio al Señor en la obra de la predicación del Evangelio a los perdidos. Está casado con la hna. Allie Peña desde el año 2018, tiene dos hijos, Alana Peña y Anderson Peña y juntos forman parte de la familia pastoral de la Iglesia Bautista Central. Si está interesado en conocer más acerca de nosotros o nuestro pastor, ¡contáctanos!
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